Skip to content

Chapter XXI: Appendix: Original Documents (2)

Text size

Dijo que se acuerda que oyó decir, que Hernando Cortés havia
gastado en esta armada cinco mill ducados ó castellanos; é que
Diego Velasquez oyó decir, que havia gastado mill é setecientos,
poco mas ó menos; é que esto que gastó fué en vinos é aceites é
vinagre é ropas de vestir, las que les vendió un factor que allá
está de Diego Velasquez, en que les vendia el arroba de vino á
cuatro castellanos que salia al respecto por una pipa cient.
castellanos, el arroba del aceite á seis castellanos, é alomesmo la
arrova del vinagre, é las camisas á dos pesos, y el par de los
alpargates á castellano, é un mazo de cuentas de valoría á dos
castellanos costándole á él á dos reales, é á este respecto fuéron
todas las otras cosas; é que esto que gastó Diego Velasquez lo
sabe, porque lo vido vender, é este testigo se le vendió hasta
parte dello.--Alonso Hernandez Portocarrero declaró ante mí, Johan
de Samano.

No. VIII.--See vol. ii. p. 31

EXTRACT FROM THE “CARTA DE VERA CRUZ,” MS.

[The following extract from this celebrated letter of the Municipality of La Villa Rica de la Vera Cruz to the Emperor gives a succinct view of the foundation of the first colony in Mexico, and of the appointment of Cortés by that body as Chief Justice and Captain-General. The original is preserved in the Imperial Library at Vienna.]

Despues de se aver despedido de nosotros el dicho Caçique, y buelto
á su casa, en mucha conformidad, como en esta armada venimos,
personas nobles, cavalleros, hijos dalgo, zelosos del servicio de
nʳᵒ Señor y de Vʳᵃˢ Reales Altezas, y deseosos de ensalzar su
Corona Real, de acrecentar sus Señoríos, y de aumentar sus rentas,
nos juntámos y platicámos con el dicho capitan Fernando Cortés,
diciendo que esta tierra era buena, y que segun la muestra de oro
que aquel Caçique avia traido, se creia que debia de ser mui rica,
y que segun las muestras que el dicho Caçique avia dado, era de
creer que él y todos sus Indios nos tenian muy buena voluntad;
portante que nos pareçia que nos convenia al servicio de Vʳᵃˢ
Magestades, y que en tal tierra se hiziese lo que Diego Velasquez
avia mandado hacer al dicho Capitan Fernando Cortés, que era
rescatar todo el oro que pudiese, y rescatado bolverse con todo
ello á la Isla Fernandina, para gozar solamente de ello el dicho
Diego Velasquez y el dicho Capitan; y que lo mejor que á todos nos
parecia era, que en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas se poblase y
fundase allí un pueblo en que huviese justicia, para que en esta
tierra tuviesen Señorío, como en sus Reinos y Señoríos lo tienen;
porque siendo esta tierra poblada de Españoles, de mas de
acreçentar los Reinos y Señoríos de Vʳᵃˢ Magestades, y sus rentas,
nos podrian hacer mercedes á nosotros y á los pobladores que de mas
allá viniesen adelante; y acordado esto, nos juntámos todos en
concordes de un ánimo y voluntad, y hizímos un requerimiento al
dicho capitan, en el qual dixímos, que pues él veia quanto al
servicio de Dios nʳᵒ Señor y al de Vʳᵃˢ Magestades convenia, que
esta tierra estuviese poblada, dándole las causas de que arriba á
Vʳᵃˢ Altezas se ha hecho relaçion, que le requerímos que luego
cesase de hacer rescates de la manera que los venia á hacer, porque
seria destruir la tierra en mucha manera, y Vʳᵃˢ Magestades serian
en ellos muy desservidos; y que ansí mismo le pedímos y requerímos
que luego nombrase para aquella villa, que se avia por nosotros de
hacer y fundar, Alcaldes y Regidores, en nombre de Vʳᵃˢ Reales
Altezas, con ciertas protestaciones, en forma que contra él
protestámos si ansí no lo hiziesen; y hecho este requerimiento al
dicho Capitan, dixo que daria su respuesta el dia siguiente; y
viendo pues el dicho Capitan como convenia al servicio de Vʳᵃˢ
Reales Altezas lo que le pediamos, luego otro dia nos respondió
diciendo, que su voluntad estava mas inclinada al servicio de Vʳᵃˢ
Magestades que á otra cosa alguna, y que no mirando al interese que
á él se le siguiese, si prosiguiera en el rescate que traia
propuesto de rehacer los grandes gastos que de su hacienda avia
hecho en aquella armada juntamente con el dicho Diego Velasquez,
antes poniéndolo todo le placia y era contento de hacer lo que por
nosotros le era pedido, pues que tanto convenia al servicio de Vʳᵃˢ
Reales Altezas; y luego comenzó con gran diligencia á poblar y á
fundar una villa la qual puso por nombre la rica Villa de Vera
Cruz, y nombrónos á los que lá delantes subscribímos, por Alcaldes
y Regidores de la dicha Villa, y en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas
recibió de nosotros el juramento y solendidad que en tal caso se
acostumbra y suele hacer; despues de lo qual otro dia siguiente
entrámos en nuestro cabildo y ajuntamiento, y estando así juntos
embiamos á llamar al dicho Capitan Fernando Cortés, y le pedímos en
nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas que nos mostrase los poderes y
instrucciones que el dicho Diego Velasquez le avia dado para venir
á estas partes, el qual embió luego por ellos y nos los mostró; y
vistos y leidos por nosotros, bien examinados segun lo que pudímos
mejor entender, hallámos á nuestro parecer que por los dichos
poderes y instrucciones no tenia mas poder el dicho capitan
Fernando Cortés, y que por aver ya espirado no podia usar de
justicia ni de Capitan de allí adelante; pareciéndonos, pues, mui
Excellentíssimos Príncipes! que para la pacificacion y concordia de
entre nosotros, y para nos gobernar bien, convenia poner una
persona para su Real servicio, que estuviese en nombre de Vʳᵃˢ
Magestades en la dicha villa y en estas partes por justicia mayor y
capitan y cabeza, á quien todos acatasemos hasta hacer relacion de
ello á Vʳᵃˢ Reales Altezas para que en ello proveyesen lo que mas
servidos fuesen, y visto que á ninguna persona se podria dar mejor
el dicho cargo que al dicho Fernando Cortés, porque demas de ser
persona tal qual para ello conviene, tiene muy gran zelo y deseo
del servicio de Vʳᵃˢ Magestades, y ansí mismo por la mucha
experiencia que de estas partes y Islas tiene, de causa de los
quales ha siempre dado buena cuenta, y por haver gastado todo
quanto tenia por venir como vino con esta armada en servicio de
Vʳᵃˢ Magestades, y por aver tenido en poco, como hemos hecho
relacion, todo lo que podia ganar y interese que se le podia seguir
si rescatara como traia concertado, y le proveimos en nombre de
Vʳᵃˢ Reales Altezas de justicia y Alcalde mayor, del qual recibímos
el juramento que en tal caso se requiere, y hecho como convenia al
Real servicio de Vʳᵃ Magestad, lo recibímos en su Real nombre en
nʳᵒ ajuntamiento y cabildo por Justicia mayor y capitan de Vʳᵃˢ
Reales armas, y ansí está y estará hasta tanto que Vʳᵃˢ Magestades
provean lo que mas á su servicio convenga: hemos querido hacer de
todo esto relaçion á Vʳᵃˢ Reales Altezas, porque sepan lo que acá
se ha hecho, y el estado y manera en que quedamos.

No. IX.--See vol. ii. p. 108

EXTRACT FROM CAMARGO’S “HISTORIA DE TLASCALA,” MS.

[This passage from the Indian chronicler relates to the ceremony of inauguration of a Tecuhtle, or merchant-knight, in Tlascala. One might fancy himself reading the pages of Ste.-Palaye, or any other historian of European chivalry.]

Esta ceremonia de armarse caballeros los naturales de México y
Tlaxcalla y otras provincias de la Laguna Mejicana es cosa muy
notoria; y así no nos detendrémos en ella, mas de pasar
secuntamente. Es de saber, que cualquier Señor, ó hijos de Señores,
que por sus personas habian ganado alguna cosa en la guerra, ó que
hubiesen hecho ó emprendido cosas señaladas y aventajadas, como
tubiese indicios de mucho valor, y que fuese de buen consejo y
aviso en la república, le armaban caballero; que como fuesen tan
ricos que por sus riquezas se enoblecian y hacian negocios de hijos
y dalgo y caballero, los armaban caballeros por dos, diferentemente
que los caballeros de linea recta, porque los llamaban Tepilhuan:
Al Mercader que era armado caballero, y á los finos que por
descendencia lo eran, llamaban Tecuhtles. Estos Tecuhtles se
armaban caballeros con muchas ceremonias. Ante todas cosas, estaban
encerrados 40 ó 60 dias en un templo de sus Ídolos, y ayunaban todo
este tiempo, y no trataban con gente mas que con aquellos que les
servian, y al cabo de los cuales eran llevados al templo mayor, y
allí se les daban grandes doctrinas de la vida que habian de tener
y guardar; y antes de todas estas cosas les daban grandes bejamenes
con muchas palabras afrentosas y satíricas, y les daban de puñadas
con grandes reprensiones, y aun en su propio rostro, segun atrás
dejámos tratado, y les horadaban las narices y labios y orejas; y
la sangre que de ellos salia la ofrecian á sus Ídolos. Allí les
daban publicamente sus arcos y flechas y macanas y todo género de
armas usadas en su arte militar. Del templo era llevado por las
calles y plazas acostumbradas con gran pompa y regocijo y
solemnidad: poníanles en las orejas orejeras de oro, y bezotes de
lo mismo, llevando adelante muchos truhanes y chocarreros que
decian grandes donaires, con que hacian reir las gentes; pero como
vamos tratando, se ponian en las narices piedras ricas, oradábanles
las orejas y narices y bezos, no con yerros ni cosa de oro ni
plata, sino con guesos de Tigres y leones y águilas agudos. Este
armado caballero hacia muy solemnes fiestas y costosas, y daban
muy grandes presentes á los antiguos Señores caballeros así de
ropas como de esclavos, oro y piedras preciosas y plumerías ricas,
y divisas, escudos, rodelas y arcos y flechas, á manera de propinas
cuando se doctoran nuestros letrados. Andan de casa en casa de
estos Tecuhtles dándoles estos presentes y dadivas, y lo propio
hacen con estos armados caballeros despues que lo eran, y se tenia
cuenta con todos ellos. Y era república; y así no se armaban muchos
caballeros hidalgos pobres, por su poca posibilidad, sino eran
aquellos que por sus nobles y loables hechos lo habian merecido,
que en tal caso los caciques cabeceros y los mas supremos Señores
Reyes, pues tenian meromixto imperio con sus tierras, y orca y
cuchillo para ejecutar los casos de justicia, como en efecto era
así. Finalmente, que los que oradaban las orejas, bezos, y narices
de estos, que así se armaban caballeros, eran caballeros ancianos y
muy antiguos, los cuales estaban dedicados para esto; y así como
para en los casos de justicia y consejos de guerra. Servian estos
caballeros veteranos en la república, los cuales eran temidos,
obedecidos, y reverenciados en muy gran veneracion y estima. Y como
atras dejámos dicho, que al cabo de los 40 ó 60 dies de ayuno de
los caballeros nobles los sacaban de allí para llevarlos al templo
mayor donde tenian sus simulacros; no les oradaban entonces las
orejas, narices, ni labios, que son los labios de la parte de
abajo, sino que cuando se ponian en el ayuno, entonces; y ante
todas cosas les hacian estos bestiales espectáculos; y en todo el
tiempo de ayuno estaba en cura, para que el dia de la mayor
ceremonia fuese sano de las heridas, que pudiesen ponerle las
orejeras y bezotes sin ningun detrimento ni dolor; y en todo este
tiempo no se lavaban, antes estaban todo tiznados y embiajados de
negro, y con muestras de gran humildad para conseguir y alcanzar
tan gran merced y premio, velando las armas todo el tiempo del
ayuno segun sus ordenanzas, constitutiones, y usos y costumbres
entre ellos tan celebrados. Tambien usaban tener las puertas donde
estaban ayunando cerradas con ramos de laurel, cuyo árbol entre los
naturales era muy estimado.

No. X.--See vol. ii. p. 300.

EXTRACT FROM OVIEDO’S “HISTORIA DE LAS INDIAS,” MS., LIB. XXXIII. CAP. XLVI

[This chapter, which has furnished me with many particulars for the narrative, contains a minute account of Montezuma’s household and way of life, gathered by the writer, as he tells us, from the testimony of different individuals of credit, who had the best means of information. It affords a good specimen of the historian’s manner, and may have interest to the Castilian scholar, since the original has never been published, and, to judge from appearances, is not likely to be so.]

Quando este gran Príncipe Montezuma comia, estaba en una gran sala
encalada é mui pintada de pinturas diversas; allí tenia enanos é
chocarreros que le decian gracias é donaires, é otros que jugaban
con vn palo puesto sobre los pies grande, é le traian é meneaban,
con tanta facilidad é ligereza, que parecia cosa imposible; e otros
hacian otros juegos é cosas de mucho para se admirar los hombres. A
la puerta de la sala estaba vn patio mui grande, en que habia cien
aposentos de 25 ó 30 pies de largo, cada uno sobre sí, en torno de
dicho patío, é allí estaban los Señores principales aposentados
como guardas del palacio ordinarias, y estos tales aposentos se
llaman galpones, los quales á la contina ocupan mas de 600 hombres,
que jamas se quitaban de allí, é cada vno de aquellos tenian mas de
30 servidores, de manera que á lo menos nunca faltaban 3000 hombres
de guerra en esta guarda cotidiana del palacio. Quando queria
comer aquel príncipe grande, daban le agua á manos sus Mugeres, é
salian allí hasta 20 dellas las mas queridas é mas hermosas é
estaban en pie en tanto que él comia; É traíale vn Mayordomo ó
Maestre-sala 3000 platos ó mas de diversos manjares de gallinas,
codornices, palomas, tórtolas, é otras aves, é algunos platos de
muchachos tiernos guisados á su modo, é todo mui lleno de axi, é el
comia de lo que las mugeres le trahian ó queria. Despues que habia
acabado de comer se tornaba à labar las manos, é las Mugeres se
iban á su aposento dellas, donde eran mui bien servidas; É luego
ante el señor allegábanse á sus burlas é gracias aquellos
chocarreros é donosos, é mandaba les dar de comer sentados á vn
cabo de la sala; é todo lo restante de la comida mandaba dar á la
otra gente que se ha dicho que estaban en aquel gran patio; y luego
venian 3000 Xicalos i cantaros ó ánforas de brevage, é despues que
el señor habia comido ó bebido, é labádose las manos, íbanse las
Mugeres, é acabadas de salir de la sala, entraban los negociantes
de muchas partes, así de la misma cibdad como de sus señoríos; é
los que le habian de hablar incábanse de rodillas quatro varas de
medir ó mas, apartados dél é descalzos, é sin manta de algodon que
algo valiese; é sin mirarle á la cara decian su razonamiento; é él
proveia lo que le parecia; é aquellos se levantaban é tornaban
atrás retraiéndose sin volver las espaldas vn buen tiro de piedra,
como lo acostumbraban hacer los Moros de Granada delante de sus
señores é príncipes. Allí habia muchos jugadores de diversos
juegos, en especial con vnos fesoles á manera de habas, é apuntadas
como dados, que es cosa de ver; é juegan cuanto tienen los que son
Tahures entrellos. Ivan los Españoles á ver á Montezuma, é
mandábales dar duchos, que son vnos banquillos ó escabeles, en que
se sentasen, mui lindamente labrados, é de gentil madera, é
decíanles que querian, que lo pidiesen é dárselo han. Su persona
era de pocas carnes, pero de buena gracia é afabil, é tenia cinco
ó seis pelos en la barba tan luengos como un geme. Si le parecia
buena alguna ropa que el Español tubiese, pedíasela, é si se la
dada liberalmente sin le pedir nada por ella, luego se la cobria é
la miraba mui particularmente é con placer la loaba; mas si le
pedian precio por ella hacíalo dar luego, é tomaba la ropa é
tornábasela á dar á los christianos sin se la cobrir é como
descontento de la mala crianza dél que pedia el precio, decia: Para
mí no ha de haber precio alguno, porque yo soy señor, é no me han
de pedir nada deso; que yo lo daré sin que me den alguna cosa; que
es mui gran afrenta poner precio de ninguna cosa á los que son
señores, ni ser ellos Mercaderes. Con esto concuerdan las palabras
que de Scipion Africano, que de sí decian aquella contienda de
prestancia, que escrive Luciano, entre los tres capitanes mas
excelentes de los antiguos, que son Alexandro Magno, é Anibal, é
Scipion: Desde que nascí, ni vendí ni compré cosa ninguna. Así que
decia Montezuma quando así le pedian prescio: Otro dia no te pediré
cosa alguna, porque me has hecho mercader; vete con Dios á tu casa,
é lo que obieses menester pídelo, é dársete ha: É no tornes acá,
que no soy amigo desos tratos, ni de los que en ellos entienden,
para mas de dexárselos vsar con otros hombres en mi Señorío. Tenia
Montezuma mas de 3000 señores que le eran subgetos, é aquellos
tenian muchos vasallos cada uno dellos; É cada qual tenia casa
principal en Temixtitan, é habia de residir en ella ciertos meses
del año; É quando se habian de ir á su tierra con licencia de
Montezuma, habia de quedar en la casa su hijo ó hermano hasta quel
señor della tornase. Esto hacia Montezuma por tener su tierra
segura, é que ninguno se le alzase sin ser sentido. Tenia vna seña,
que trahian sus Almoxarifes é Mensageros quando recogian los
tributos, é él que erraba lo mataban á él é á quantos dél venian.
Dábanle sus vasallos en tributo ordinario de tres hijos uno, é él
que no tenia hijos habia de dar vn Indio ó India para sacrificar á
sus Dioses, é sino lo daban, habian de sacrificarle á él: Dábanle
tres hanegas de mahiz vna, é de todo lo que grangeaban, ó comian, ó
bebian; En fin, de todo se le daba el tercio; É él que desto
faltaba pagaba con la cabeza. En cada pueblo tenian Mayordomo con
sus libros del número de la gente é de todo lo demas asentado por
tales figuras é caracteres quellos se entendian sin discrepancia,
como entre nosotros con nuestras letras se entenderia vna cuenta
mui bien ordenada. É aquellos particulares Mayordomos daban quenta
á aquellos que residian en Temixtitan, é tenian sus alholíes é
magazenes é depósitos donde se recogian los tributos, é oficiales
para ello, é ponian en cárceles los que á su tiempo no pagaban, é
dábanles término para la paga, é aquel pasado é no pagado,
justiciaban al tal deudor, ó le hacian esclavo.

* * * * *

Dexemos esta materia, é volvamos á este gran Príncipe Montezuma, el
qual en vna gran sala de 150 pies de largo, é de 50 de ancho, de
grandes vigas é postes de madera que lo sostenian, encima de la
qual, era todo vn terrado é azutea, é tenia dentro desta sala
muchos géneros de aves, é de animales. Havia 50 águilas caudales en
jaolas, tigres, lobos, culebras, tan gruesas como la pierna, de
mucho espanto, é en sus jaolas así mismo, é allí se les llevaba la
sangre de los hombres é mugeres é niños que sacrificaban, é cebaban
con ella aquellas bestias; é habia vn suelo hecho de la mesma
sangre humana en toda la dicha sala, é si se metia vn palo ó vara
temblaba el suelo. En entrando por la sala, el hedor era mucho é
aborrecible é asqueroso; las culebras daban grandes é horribles
silvos, é los gemidos é tonos de los otros animales allí presos era
una melodia infernal, é para poner espanto; tenian 500 gallinas de
racion cada dia para la sustentacion desos animales. En medio de
aquella sala habia vna capilla á manera de vn horno grande, é por
encima chapada de las minas de oro é plata é piedras de muchas
maneras, como ágatas é cornesinas, nides, topacios, planas
desmeraldas, é de otras suertes muchas é mui bien engastadas. Allí
entraba Montezuma é se retrahia á hablar con el Diablo, al qual
nombraban Atezcatepoca, que aquella gente tienen por Dios de la
guerra, y él les daba á entender, que era Señor y criador de todo,
y que en su mano era el vencer; é los Indios en sus arreitos y
cantares é hablas le dan gracias y lo invocan en sus necesidades.
En aquel patio é sala habia continuamente 5000 hombres pintados de
cierto betun ó tinta, los quales no llegan á mugeres é son castos;
llámanlos papas, é aquestos son religiosos.

* * * * *

Tenia Montezuma vna casa mui grande en que estaban sus Mugeres, que
eran mas de 4000 hijas de señores, que se las daban para ser sus
Mugeres, é él lo mandaba hacer así; é las tenia mui guardadas y
servidas; y algunas veces él daba algunas dellas á quien queria
favorecer y honrar de sus principales: Ellos las recibian como vn
don grandísimo. Habia en su casa muchos jardines é 100 vaños, ó
mas, como los que vsan los Moros, que siempre estaban calientes, en
que se bañaban aquellas sus Mugeres, las quales tenian sus guardas,
é otras mugeres como Prioras que las governaban: É á estas mayores,
que eran ancianas, acataban como á Madres, y ellas las trataban
como á hijas. Tuvo su padre de Montezuma 150 hijos é hijas, de los
quales los mas mató Montezuma, y las hermanas casó muchas dellas
con quien le pareció; y él tubo 50 hijos y hijas, ó mas; y acaeció
algunas veces tener 50 mugeres preñadas, y las mas dellas mataban
las criaturas en el cuerpo, porque así dicen que se lo mandaba el
Diablo, que hablaba con ellas y decíales que se sacrificasen ellas
las orejas y las lenguas y sus naturas, é se sacasen mucha sangre é
se la ofreciesen, é así lo hacian en efeto. Parecia la casa de
Montezuma vna cibdad mui poblada. Tenia sus porteros en cada
puerta. Tenia 20 puertas de servicio; entraban muchas calles de
agua á ellas, por las quales entraban é salian las canoas con
mahiz, é otros bastimentos, é leña. Entraba en esta casa vn caño de
agua dulce, que venia de dos leguas de allí, por encima de vna
calzada de piedra, que venia de vna fuente, que se dice
chapictepeque, que nace en vn peñón, que está en la Laguna salada,
de mui excelente agua.

No. XI.--See vol. iii. p. 90, et alibi

DIALOGUE OF OVIEDO WITH DON THOAN CANO, AP. “HISTORIA DE LAS
INDIAS,” MS., LIB. XXXIII. CAP. LIV.

[The most remarkable, in some respects, of Oviedo’s compositions is his _Quincuagenas_, a collection of imaginary dialogues with the most eminent persons of his time, frequently founded, no doubt, on the personal communications which he had held with them. In his “History of the Indies” he has also introduced a dialogue which he tells us he actually had with Don Thoan Cano, a Castilian hidalgo, who married Guatemozin’s widow, the lovely daughter of Montezuma. He came into the country originally with Narvaez; and, as he was a man of intelligence, according to Oviedo, and his peculiar position both before and after the Conquest opened to him the best sources of information, his testimony is of the highest value. As such I have made frequent use of it in the preceding pages, and I now transcribe it entire, in the original, as an important document for the history of the Conquest.]

DIÁLOGO DEL ALCAYDE DE LA FORTALEZA DE LA CIBDAD É PUERTO DE SANTO
DOMINGO DE LA ISLA ESPAÑOLA, AUTOR Y CHRONISTA DESTAS HISTORIAS, DE
LA VNA PARTE, É DE LA OTRA, VN CABALLERO VECINO DE LA GRAND CIBDAD
DE MÉXICO, LLAMADO THOAN CANO

ALC. Señor, ayer supe que Vm. vive en la grand cibdad de México, y
que os llamais Thoan Cano; y porque yo tube amistad con vn
caballero llamado Diego Cano, que fué criado del sereníssimo
Príncipe Don Thoan, mi señor, de gloriosa memoria, deseo saber si
es vivo, é donde sois señor natural, é como quedástes avecindado en
estas partes, é rescibiré merced, que no rescibais pesadumbre de
mis preguntas; porque tengo necesidad de saber algunas cosas de la
Nueva España, y es razon, que para mi satisfaccion yo procure
entender lo que deseo de tales personas é hábito que merezcan
crédito; y ansí, Señor, recibiré mucha merced de la vuestra en lo
que digo.

THOAN CANO. Señor Alcayde, yo soy él que gano mucho en conoceros; y
tiempo ha que deseaba ver vuestra persona, porque os soi
aficionado, y querria que mui de veras me tubiesedes por tan amigo
é servidor como yo os lo seré. É satisfaciendo á lo que Vm. quiere
saber de mí, digo, que Diego Cano, Escribano de Cámara del Príncipe
Don Thoan, y camarero de la Tapicería de su Alteza, fué mi tio, é
ha poco tiempo que murió en la cibdad de Caceres, donde vivia é yo
soy natural: Y quanto á lo demas, yo, Señor, pasé desde la Isla de
Cuba á la Nueva España con el capitan Pámphilo de Narvaez, é aunque
mozo é de poco edad, yo me hallé cerca dél quando fué preso por
Hernando Cortés é sus mañas; é en ese trance le quebráron vn ojo,
peleando él como mui valiente hombre; pero como no le acudió su
gente é con él se halláron mui pocos, quedó preso é herido, é se
hizo Cortes señor del campo, é truxo á su devocion la gente que con
Pámphilo habia ido, é en rencuentros é en batallas de manos en
México; y todo lo que ha sucedido despues yo me he hallado en
ello. Mandais que diga como quedé avecindado en estas partes, y que
no reciba pesadumbre de vuestras preguntas; satisfaciendo á mi
asiento, digo, Señor, que yo me casé con una Señora hija legítima
de Montezuma, llamada doña Isabel, tal persona, que aunque se
hobiera criado en nuestra España, no estobiera mas enseñada é bien
dotrinada é Católica, é de tal conversacion é arte, que os
satisfaria su manera é buena gracia; y no es poco útil é provechosa
al sosiego é contentamientos de los naturales de la tierra; porque,
como es Señora en todas sus cosas é amiga de los christianos, por
su respecto é exemplo mas quietud é reposo se imprime en los ánimos
de los Mexicanos. En lo demas que se me preguntare, é de que yo
tenga memoria, yo, Señor, diré lo que supiere conforme á la verdad.

ALC. Io acepto la merced que en eso recibiré; y quiero comenzar á
decir lo que me ocurre, porque me acuerdo, que fuí informado que su
padre de Montezuma tubo 150 hijos é hijas, ó mas, é que le acaeció
tener 50 mugeres preñadas; É ansí escrebí esto, é otras cosas á
este propósito en el capítulo 46, lo qual si así fué, queria saber,
¿como podeis vos tener por legítima hija de Montezuma a la Sʳᵃ Doña
Isabel vuestra Muger, é que forma tenia vuestro suegro para que se
conociesen los hijos bastardos entre los legítimos ó espurios é
quales eran mugeres legítimas é concubinas?

CAN. Fué costumbre vsada y guardada entre los Mexicanos, que las
mugeres legítimas que tomaban, era de la manera que agora se dirá.
Concertados el hombre é muger que habian de contraer matrimonio,
para le efectuar se juntaban los parientes de ambas partes é hacian
vn areito despues que habian comido ó cenado; é al tiempo que los
Novios se habian de acostar é dormir en vno, tomaban la halda
delantera de la camisa de la Novia é atábanla á la manta de algodon
que tenia cubierto el Novio. É así ligados tomábanlos de las manos
los principales parientes de ambos, é metian los en una camára,
donde los dejaban solos é oscuros por tres dias contiguos sin que
de allí saliesen él ni ella, ni allá entraba mas de vna India á los
proveer de comer é lo que habian menester; en el qual tiempo deste
encerramiento siempre habia bailes ó areitos, que ellos llaman
mitote; é en fin de los tres dias no hai mas fiesta. É los que sin
esta cerimonia se casan no son habidos por matrimonios, ni los
hijos que proceden por legítimos, ni heredan. Ansí como murió
Montezuma, quedáronle solamente por hijos legítimos mi Muger é vn
hermano suio, é muchachos ambos; á causa de lo qual fué elegido por
Señor vn hermano de Montezuma, que se decia Cuitcavaci, Señor de
Iztapalapa, el qual vivió despues de su eleccion solos 60 dias, y
murió de viruelas; á causa de lo qual vn sobrino de Montezuma, que
era Papa ó sacerdote maior entre los Indios, que se llamaba
Guatimuci, mató al primo hijo legítimo de Montezuma, que se decia
Asupacaci, hermano de padre é madre de doña Isabel, é hizose señor,
é fué mui valeroso. Este fué él que perdió á Mexico, é fué preso, é
despues injustamente muerto con otros principales Señores é Indios;
pues como Cortés é los christianos fuéron enseñoreados de México,
ningun hijo quedó legítimo sino bastardos de Montezuma, ecepto mi
Muger, que quedaba viuda, porque Guatimuci señor de Méxíco, su
primo, por fixar mejor su estado, siendo ella mui muchacha, la tubo
por muger con la cerimonia ya dicha del atar la camisa con la
manta; é no obiéron hijos, ni tiempo para procreallos; é ella se
convirtió á nuestra santa fee católica, é casóse con vn hombre de
bien de los conquistadores primeros, que se llamaba Pedro Gallego,
é ovo vn hijo en ella, que se llama Thoan Gallego Montezuma; é
murió el dicho Pedro Gallego, é yo casé con la dicha doña Isabel,
en la qual me ha dado Dios tres hijos é dos hijas, que se llaman
Pedro Cano, Gonzalo Cano de Saavedra, Thoan Cano, doña Isabel, é
doña Catalina.

ALC. Señor Thoan Cano, suplícoos que me digais porque mató
Hernando Cortés á Guatimuci: ¿revelóse despues, ó que hizo para que
muriese?

CAN. Habeis de saber, que así á Guatimuci, como al Rey de Tacuba,
que se decia Tetepanquezal, é al Señor de Tezcuco, el capitan
Hernando Cortés les hizo dar muchos tormentos é crudos, quemándoles
los pies, é untándoles las plantas con aceite, é poniéndoselas
cerca de las brasas, é en otras diversas maneras, porque les diesen
sus tesoros; é teniéndolos en contiguas fatigas, supo como el
capitan Cristóval de Olit se le habia alzado en puerto de Caballos
é Honduras, la qual provincia los Indios llaman Guaimuras, é
determinó de ir á buscar é castigar el dicho Christóval de Olit, é
partió de México por tierra con mucha gente de Españoles, é de los
naturales de la tierra, é llevóse consigo aquellos tres principales
ya dichos, y despues los ahorcó en el camino; é ansí enviudó doña
Isabel, é despues ella se casó de la manera que he dicho con Pedro
Gallego, é despues conmigo.

ALC. Pues en cierta informacion, que se envió al Emperador Nuestro
Señor, dice Hernando Cortés, que habia sucedido Guatimuci en el
Señorío de México tras Montezuma, porque en las puentes murió el
hijo é heredero de Montezuma, é que otros dos hijos que quedáron
vivos, el vno era loco ó mentecapto, é el otro paralítico, é
ináviles por sus enfermedades: É yo lo he escripto así en el
capítulo 16, pensando quello seria así.

CAN. Pues escriba Vm. lo que mandare, y el Marques Hernando Cortés
lo que quisiere, que yo digo en Dios y en mi conciencia la verdad,
y esto es mui notorio.

ALC. Señor Thoan Cano, dígame Vm. ¿de que procedió el alzamiento de
los Indios de México en tanto que Hernando Cortés salió de aquella
cibdad é fué á buscar á Pámphilo de Narvaez, é dexó preso á
Montezuma en poder de Pedro de Alvarado? Porque he oido sobre esto
muchas cosas, é mui diferentes las vnas de las otras; é yo querria
escrebir verdad, así Dios salve mi ánima.

CAN. Señor Alcayde, eso que preguntais es vn paso en que pocos de
los que hai en la tierra sabrán dar razon, aunque ello fué mui
notorio, é mui manifiesta la sinrazon que á los Indios se les hizo,
y de allí tomáron tanto odio con los Christianos que no fiáron mas
dellos, y se siguiéron quantos males ovo despues, é la rebelion de
México, y pienso desta manera: Esos Mexicanos tenian entre las
otras sus idolatrías ciertas fiestas del año en que se juntaban á
sus ritos é cerimonias; y llegado el tiempo de vna de aquellas,
estaba Alvarado en guarda de Montezuma, é Cortés era ido donde
habeis dicho, é muchos Indios principales juntáronse é pidiéron
licencia al capitan Alvarado, para ir á celebrar sus fiestas en los
patios de sus mezquitas ó qq. maiores junto al aposento de los
españoles, porque no pensasan que aguel aiuntamiento se hacia á
otro fin; É el dicho Capitan les dió la licencia. É así los Indios,
todos Señores, mas de 600, desnudos, é con muchas joyas de oro, é
hermosos penachos, é muchas piedras preciosas, é como mas
aderezados é gentiles hombres se pudiéron é supiéron aderezar, é
sin arma alguna defensiva ni ofensiva, bailaban é cantaban é hacian
su areito é fiesta segund su costumbre; é al mejor tiempo que ellos
estaban embebecidos en su regocijo, movido de cobdicia el Alvarado
hizo poner en cinco puertas del patio cada 15 hombres, é en él
entró con la gente restante de los Españoles, é comenzáron á
acuchillar é matar los Indios sin perdonar á vno ni á ninguno,
hasta que á todos los acabáron en poco espacio de hora. I esta fué
la causa porque los de México, viendo muertos é robados aquellos
sobre seguro, é sin haber merecido que tal crueldad en ellos
hobiese fecho, se alzáron é hiciéron la guerra al dicho Alvarado, é
á los christianos que con él estaban en guarda de Montezuma, é con
mucha razon que tenian para ello.

ALC. ¿Montezuma, como murió? porque diversamente lo he entendido, y
ansí lo he yo escripto diferenciadamente.

CAN. Montezuma murió de vna pedrada que los de fuera tiráron, lo
qual no se hiciera, si delante dél no se pusiera vn rodelero,
porque como le vieran ninguno tirara; y ansí por le cubrir con la
rodela, é no creer que allí estaba Montezuma, le diéron vna pedrada
de que murió. Pero quiero que sepais, Señor Alcayde, que desde la
primera revelion de los Indios hasta que el Marques volvió á la
cibdad despues de preso Narvaez, non obstante la pelea ordinaria
que con los christianos tenian, siempre Montezuma les hacia dar de
comer; é despues que el Marques tornó se le hizo grand
recebimiento, é le diéron á todos los Españoles mucha comida. Mas
habeis de saber, que el capitan Alvarado, como le acusaba la
conciencia, é no arrepentido de su culpa, mas queriéndole dar
color, é por aplacar el ánimo de Montezuma, dixo á Hernando Cortés,
que fingiese que le queria prender é castigar, porque Montezuma le
rogase por él, é que se fuesen muertos por muertos; lo qual
Hernando Cortés no quiso hacer, antes mui enojado dixo, que eran
vnos perros, é que no habia necesidad de aquel cumplimiento; é
envió á vn principal á que hiciesen el Franquez ó Mercado; el qual
principal enojado de ver la ira de Cortés y la poca estimacion que
hacia de los Indios vivos, y lo poco que se le daba de los muertos,
desdeñado el principal é determinado en la venganza fué el primero
que renovó la guerra contra los Españoles dentro de vna hora.

ALC. Siempre oí decir que es buena la templanza, é sancta la
piedad, é abominable la soberbia. Dicen que fué grandísimo el
tesoro que Hernando Cortés repartió entre sus mílites todos, quando
determinó de dexar la cibdad é irse fuera della por consejo de vn
Botello, que se preciaba de pronosticar lo que estaba por venir.

CAN. Bien sé quien era ese, y en verdad que él fué de parecer que
Cortés y los Christianos se saliesen; y al tiempo del efectuarlo no
lo hizo saber á todos, antes no lo supiéron, sino los que con él se
halláron á esa plática; é los demas que estaban en sus aposentos é
cuarteles se quedáron, que eran 270 hombres; los quales se
defendiéron ciertos dias peleando hasta que de hambre se diéron á
los Indios, é guardáronles la palabra de la manera que Alvarado la
guardó á los que es dicho; é así los 270 Christianos, é los que
dellos no habian sido muertos peleando todos, quando se rindiéron,
fuéron cruelmente sacrificados: pero habeis, Señor, de saber, que
desa liberalidad que Hernando Cortés vsó, como decis, entre sus
mílites, los que mas parte alcanzáron della; é mas se cargáron de
oro é joyas, mas presto los matáron; porque por salvar el albarda
murió el Asno que mas pesado la tomó; é los que no la quisiéron,
sino sus espaldas é armas, pasáron con menos ocupacion, haciéndose
el camino con el espada.

ALC. Grand lástima fué perderse tanto Thesoro y 154 Españoles, é 45
yeguas, é mas de 2000 Indios, é entrellos al Hijo é Hijas de
Montezuma, é á todos los otros Señores que trahian presos. Io así
lo tengo escripto en el capítulo 14 de esta Historia.

CAN. Señor Alcayde, en verdad quien tal os dixo, ó no lo vidó, ni
supo ó quiso callar la verdad. Io os certifico, que fuéron los
Españoles muertos en eso, con los que como dixe de suso que
quedáron en la cibdad y en los que se perdiéron en el camino
siguiendo á Cortés, y continuándose nuestra fuga, mas de 1170; é
ásí pareció por alarde; é de los Indios nuestros amigos de
Tascaltecle, que decis 2000, sin dubda fuéran mas de 8000.

ALC. Maravíllome como despues que Cortés se acogió, é los que
escapáron á la tierra de Tascaltecle, como no acabáron á él é á los
christianos dexando allá muertos á los amigos; y aun así diz, que
no les daban de comer sino por rescate los de Guaulip, que es ya
término de Tascaltecle, é el rescate no le querian sino era oro.

CAN. Tenedlo, Señor, por falso todo eso; porque en casa de sus
Padres no pudiéron hallar mas buen acogimiento los Christianos, é
todo quanto quisiéron, é aun sin pedirlo, se les dió gracioso é de
mui buena voluntad.

ALC. Para mucho ha sido el Marques é digno es de quanto tiene, é
de mucho mas. É tengo lástima de ver lisiado vn cavallero tan
valeroso é manco de dos dedos de la mano izquierda, como lo escrebí
é saqué de su relacion, é puse en el capítulo 15. Pero las cosas de
la guerra ansí son, é los honores, é la palma de la victoria no se
adquieren durmiendo.

CAN. Sin dubda, Señor, Cortés ha sido venturoso é sagaz capitan, é
los principales suelen hacer mercedes á quien los sirve, y es bien
las hagan á todos los que en su servicio real trabajan; pero
algunos he visto yo que trabajan é sirven é nunca medran, é otros
que no hacen tanto como aquellos son gratificados é aprovechados;
pera ansí fuesen todos remunerados como el Marques lo ha sido en lo
de sus dedos de lo que le habeis lástima. Tubo Dios poco que hacer
en sanarlo; y salid, Señor, de ese cuidado que así como los sacó de
Castilla, quando pasó la primera vez á estas partes, así se los
tiene agora en España; porque nunca fué manco dellos, ni le faltan;
y ansí, ni hubo menester cirujano ni milagro para guarecer de ese
trabajo.

ALC. Señor Thoan Cano, ¿es verdad aquella crueldad que dicen que el
Marques vsó con Chulula, que es vna Cibdad por donde pasó la
primera vez que fué á México?

CAN. Mui grand verdad es, pero eso yo no lo ví, porque aun no era
yo ido á la tierra; pero supe lo despues de muchos que los viéron é
se halláron en esa cruel hazaña.

ALC. ¿Como oístes decir que pasó?

CAN. Lo que oí por cosa mui notoria es, que en aquella cibdad pidió
Hernando Cortés 3000 Indios para que llevasen el fardage, é se los
diéron, é los hizo todos poner á cuchillo sin que escapase ninguno.

ALC. Razon tiene el Emperador Nuestro Señor de mandar quitar los
Indios á todos los Christianos.

CAN. Hágase lo que S. M. mandare é fuese servido, que eso es lo que
es mejor; pero yo no querria que padeciesen justos por pecadores:
¿quien hace crueldades paguelas, mas él que no comete delicto
porque le han de castigar? Esto es materia para mas espacio; y yo
me tengo de envarcar esta noche, é es ya quasi hora del Ave María.
Mirad, Señor Alcayde, si hay en México en que pueda yo emplearme en
vuestro servicio, que yo lo haré con entera voluntad é obra. Y en
lo que toca á la libertad de los Indios, sin dubda á vnos se les
habia de rogar con ellos á que los tuviesen é governasen, é los
industrasen en las cosas de nuestra sancta fee Católica, é á otros
se debian quitar: Pero pues aquí está el Obispo de Chiapa, Fr.
Bartolomé de las Casas, que ha sido el movedor é inventor destas
mudanzas, é va cargado de frailes mancebos de su órden, con él
podeis, Señor Alcayde, desenvolver esta materia de Indios. É yo no
me quiero mas entremeter ni hablar en ella, aunque sabria decir mi
parte.

ALC. Sin duda, Señor Thoan Cano, Vmd. habla como prudente, y estas
cosas deben ser así ordenadas de Dios, y es de pensar, que este
reverendo Obispo de Cibdad Real en la provincia de Chiapa, como
celoso del servicio de Dios é de S. M., se ha movido á estas
peregrinaciones en que anda, y plega á Dios que él y sus Frailes
acierten á servirles; pero él no está tan bien con migo como
pensais, antes se ha quexado de mí por lo que escrebí cerca de
aquellos Labradores é nuevos cavalleros que quiso hacer, y con
sendas cruces, que querian parecer á las de Calatrava, seiendo
labradores é de otras mezclas é género de gente baja, quando fué á
Cubagua é á Cumaná, é lo dixo al Señor Obispo de S. Joan, don
Rodrigo de Bastidas, para que me lo dixese, y ansí me lo dixo; y lo
que yo respondí á su quexa no lo hice por satisfacer al Obispo de
San Joan, é su sancta intencion; fué que le supliqué que le dixese,
que en verdad yo no tube cuenta ni respecto, quando aquello
escreví, á le hacer pesar ni placer, sino á decir lo que pasó; y
que viese vn Libro, que es la primera parte destas Historias de
Indias, que se imprimió el año de 1535, y allí estaba lo que
escrebí; é que holgaba porque estabamos en parte que todo lo que
dixe y lo que dexé de decir se provaria fácilmente; y que supiese
que aquel Libro estaba ya en Lengua Toscana y Francesa é Alemana é
Latina é Griega é Turca é Aráviga, aunque yo le escreví en
Castellana; y que pues él continuaba nuevas empresas, y yo no habia
de cesar de escrebir las materias de Indias en tanto que S. S. M.
M. desto fuesen servidos, que yo tengo esperanza en Dios que le
dexara mejor acertar en lo porvenir que en lo pasado, y ansí
adelante le pareceria mejor mi pluma. Y como el Señor Obispo de San
Joan es tan noble é le consta la verdad, y quan sin pasion yo
escribo, el Obispo de Chiapa quedó satisfecho, aun yo no ando por
satisfacer á su paladar ni otro, sino por cumplir con lo que debo,
hablando con vos, Señor, lo cierto; y por tanto quanto á la carga
de los muchos Frailes me parece en verdad que estas tierras manan,
ó que llueven Frailes, pero pues son sin canas todos y de 30 años
abajo, plega á Dios que todos acierten á servirle. Ya los ví entrar
en esta Cibdad de dos en dos hasta 30 dellos, con sendos bordones,
é sus sayas é escapularios é sombreros é sin capas, é el Obispo
detras dellos. É no parecia vna devota farsa, é agora la comienzan
no sabemos en que parará; el tiempo lo dirá, y esto haga Nuestra
Señor al propósito de su sancto servicio. Pero pues van hacia
aquellos nuevos vulcanes, decidme, Señor, ¿que cosa son, si los
habeis visto, y que cosa es otro que teneis allá en la Nueva
España, que se dice Guaxocingo?

CAN. El Vulcan de Chalco ó Guaxocingo todo es vna cosa, é alumbraba
de noche 3 ó 4 leguas ó mas, é de dia salia continuo humo é á veces
llamas de fuego, lo qual está en vn escollo de la sierra nevada, en
la qual nunca falta perpetua nieve, é está á 9 leguas de México;
pero este fuego é humo que he dicho turó hasta 7 años, poco mas ó
menos, despues que Hernando Cortés pasó á aquellas partes, é ya no
sale fuego alguno de allí; pero ha quedado mucho azufre é mui
bueno, que se ha sacado para hacer pólvora, é hai quanto quisiéron
sacar dello: pero en Guatimala hai dos volcanes é montes fogosos, é
echan piedras mui grandísimas fuera de sí quemadas, é lanzan
aquellas bocas mucho humo, é es cosa de mui horrible aspecto, en
especial como lo viéron quando murió la pecadora de doña Beatriz de
la Cueva, Muger del Adelantado Don Pedro de Alvarado. Plega á
nuestro Señor de quedar con Vmd., Señor Alcaide, é dadme licencia
que atiende la Barca para irme á la Nao.

ALC. Señor Thoan Cano, el Espíritu Sancto vaya con Vm., y os dé tan
próspero viage é navegacion, que en pocos dias y en salvamento
llegueis á Vuestra Casa, y halleis á la Sʳᵃ doña Isabel y los hijos
é hijas con la salud que Vmd. y ellos os deseais.

No. XII.--See vol. iii. p. 149

GRANT OF CORTÉS TO DOÑA ISABEL MONTEZUMA, DAUGHTER OF THE EMPEROR
MONTEZUMA; DATED AT MEXICO, JUNE 27, 1526

[Montezuma, on his death bed, commended, as we have seen in the History, three favorite daughters to the protection of Cortés. After their father’s death they were baptized, and after the Conquest were married to Spaniards of honorable family, and from them have descended several noble houses in Spain. Cortés granted, by way of dowry, to the eldest, Doña Isabel, the city of Tacuba and several other places, embracing an extensive and very populous district. I have given here the instrument containing this grant, which has a singular degree of interest, from the notices it contains of Montezuma’s last moments, and the strong testimony it bears to his unswerving friendship for the Spaniards. Some allowance must be made by the reader for the obvious endeavor of Cortés to exhibit Montezuma’s conduct in so favorable a light to the Castilian government as might authorize the extensive grant to his daughter.

The instrument in the Muñoz collection was taken from an ancient copy in the library of Don Rafael Floranes of Valladolid.]

PRIVILEGIO DE DOÑA ISABEL, MOTEZUMA, HIJA DEL GRAN MOTEZUMA, ÚLTIMO
REY INDIO DEL GRAN REYNO Y CIBDAD DE MÉXICO, QUE BAUTIZADA Y SIENDO
CHRISTIANA CASÓ CON ALONSO GRADO, NATURAL DE LA VILLA DE ALCANTARA,
HIDALGO, Y CRIADO DE SU MAGESTAD, QUE HABIA SERVIDO Y SERVIA EN
MUCHOS OFFICIOS EN AQUEL REYNO

OTORGADO POR DON HERNANDO CORTÉS, CONQUISTADOR DEL DICHO REYNO, EN
NOMBRE DE SU MAGESTAD, COMO SU CAPITAN GENERAL Y GOVERNADOR DE LA
NUEVA ESPAÑA

Comments

Log in to leave a comment.

History of the Conquest of Mexico; vol. 4/4Chapter XXI: Appendix: Original Documents (2)

0%31 min left in chapter